DANZA BIÓNICA / BIONIC DANCE
La danza biónica es una disciplina artístico-terapéutica enfocada en bailar con plantas y árboles, transformando el reino vegetal en el co-protagonista de la coreografía. Creada e impulsada por el artista Honevo, esta corriente busca visibilizar el dinamismo de la naturaleza y romper con la idea histórica de que los árboles son seres estáticos e inertes.
- PROTAGONISMO BOTÁNICO
- ARTE BI-HEMISFÉRICO
- CONCIENCIA ECOLÓGICA – VALOR PEDAGÓGICO Y SENSIBLE
- POTENCIAL CONECTOR NEURONAL

EXPLICACIÓN SEMÁNTICA DANZA BIÓNICA – BIONIC DANCE
5 MINUTOS DE ENTRENAMIENTO INTERBIOLÓGICO: DANZA BIÓNICA ANTIOXIDANTE MATUTINA / GABRIELA BONDONE & HELECHO
INTELIGENCIA NATURAL – DIOC & EUPHORBIA TIRUNCALII
INFORMACIÓN SOBRE LA DANZA BIÓNICA
https://danzabionica.wordpress.com
CENSURA DE LA DANZA BIÓNICA EN TEATROS DEL CANAL

A pesar de que Teatros del Canal haya programado durante 2 temporadas el Bionic Festival, a pesar de que la dirección de Teatros del Canal haya designado a miembros del jurado de los Bionic Festival´s realizados en sus instalaciones del Centro Coreográfico Canal, para dar los premios a los artistas cuyas actuaciones de danza biónica fuesen consideradas más inspiradoras, no hay ninguna mención a este nuevo formato de danza interbiológica nacida en Madrid.
¿Cuando nace un nuevo arte en Madrid, los centros culturales públicos lo censuran?
PROGRAMAN PROYECTOS SENSIBLES, PARA QUE LOS PROGRAMADORES LOS VEAN DE PRIMERA MANO Y LUEGO CENSUREN MENCIONARLOS
¿HUMILLAN LOS NUEVOS LENGUAJES E INNOVACIÓN SENSIBLE, MIENTRAS EXPLOTAN COMERCIALMENTE LAS ESCENOGRAFÍAS DE ESTOS PROYECTOS, BURLANDOSE DE LAS INSTITUCIONES Y ARTISTAS?
BLANCA LI CENSURA MENCIONAR LA DANZA BIÓNICA Y CENSURA RESIDENCIAS COREOGRÁFICAS DE DANZA BIÓNICA EN EL CENTRO COREOGRÁFICO CANAL, MIENTRAS PROMOCIONA LA TAQUILLA DE LAS OBRAS QUE ELLA MISMA SE AUTOCONTRATA CON LOS DISEÑOS DEL BIONIC FESTIVAL
CENTROS CULTURALES PÚBLICOS COMO CENTROS DE PROXENETISMO CULTURAL
CENSURA DE NUEVOS LENGUAJES ARTÍSTICOS BIOSENSIBLE
EXPLOTACIÓN DE LOS TRABAJOS DE NUEVOS LENGUAJES ARTÍSTICOS PARA LA AUTO-PROMOCIÓN DE GESTORES PÚBLICOS ABUSADORES
EXPLOTACIÓN, ABUSOS, INSENSIBILIDAD, DESHUMANIZACIÓN Y DEGRADACIÓN DEL ARTE Y LA POESÍA DESDE LOS CENTROS CULTURALES PÚBLICOS
GANADORA DEL BIONIC FESTIVAL 2023 – ELEA ROBIN
CENSURADA POR MARIANO DE PACO, AINTZANE CONESA Y RUPERTO MERINO / SIN NINGUNA MENCIÓN OFICIAL A SU TRABAJO
GANADORES DEL BIONIC FESTIVAL 2022 – JESUS MIRÓN Y ADRIÁN DOMINGUEZ
CENSURADOS POR BLANCA LI, MARIANO DE PACO Y MARTA RIVERA DE LA CRUZ / SIN NINGUNA MENCIÓN OFICIAL A SU TRABAJO
LA CRUELDAD DE CENSURAR NUEVOS LENGUAJES ARTÍSTICOS Y ARTISTAS JÓVENES: UN PASATIEMPO PERVERTIDO DE LAS MÁXIMAS AUTORIDADES CULTURALES EN ESPAÑA
La censura institucional de la Danza Biónica por parte de tantos supuestos grandes profesionales culturales, abre un debate gravísimo no solo sobre la potencial multi-prevaricación normalizada que sufren las instituciones culturales públicas, sino de una falta de ética, valores y sensibilidad hacia el trabajo de artistas y creadores, a los que se les trata como ciudadanos de tercera, inmigrantes ilegales o fantasmas. Seres humanos a los que se les roba su dignidad como personas y su dignidad profesional desde las propias instituciones que deberían defenderlos o dignificar su trabajo.
¿Si alguien acude a la policía, no espera que le violen? ¿Pero sin embargo se normaliza que los centros culturales públicos exploten el trabajo de artistas a los que se censura? ¿Se normaliza que se programen proyectos cuyas menciones van a ser borradas? ¿Se normaliza que se censuren formatos no antropocéntricos que abren nuevas vías expresivas o nuevos horizontes sensibles? ¿Se prohibe hablar oficialmente de la poesía que crean artistas vivos, mientras se elogia la poesía de los artistas muertos?
Cuando se censuran artes como la danza biónica, la violencia institucional se transforma en una crueldad que no solo no sirve a ningún interés público, sino que solo refleja la mediocridad, insensibilidad, corrupción, perversión y envidia de los gestores públicos hacia el trabajo de artistas jóvenes. Estas acciones, programar proyectos para luego censurarlos, mientras se explotaban los diseños de estos proyectos, reflejan la basura de gestión y basura emocional de estas personas que cobran sueldos públicos, que pagan los contribuyentes con mucho esfuerzo y trabajo, para al final del día encontrarse con unos depredadores de jóvenes idealistas o jóvenes creativos, a los que tratan como putas sin papeles. El proxenetismo cultural, se ha vuelto un problema estructural en las instituciones culturales de España, y vertebra una larga lista de abusos y practicas inmorales y fraudulentas, que anula una verdadera cultura y destruye a la función pública, desde un sector que debería precisamente demostrar respetar los derechos humanos y los derechos de los trabajadores en vez de violarlos públicamente.
La censura de nuevos lenguajes artísticos ocurre, precisamente por la cantidad de información que nos presentan estos nuevos lenguajes, aunque en el caso de la danza biónica sea un lenguaje mudo o sin un discurso oral explícito. Estos nuevos lenguajes divergentes que nos contraponen a una tradición antropocéntrica y narcisista, donde el entorno siempre ocupa un papel secundario, ofrecen una lectura disconforme con los convencionalismos, con el reciclaje de una herencia cultural explotada y manoseada hasta la saciedad, abriéndonos debates necesarios, como la inteligencia vegetal, como la superación de un monopolio de una iconografía exclusivamente humanoide en las artes escénicas, como es la descarbonización de la cultura gracias al co-protagonismo de plantas y árboles que van a tener una vida posterior a los eventos y espectáculos donde participan, como es la construcción de una cultura que no solo sea un disfrute o discurso efímero, sino que el discurso vaya más allá siendo núcleo de inspiración y parte activa en la re-generación de ecosistemas o creación de parques o huertas.
La danza biónica abre numerosas cuestiones, que los gestores culturales públicos parecen querer censurar a toda costa, esta censura a poder soñar y reírse al mismo tiempo rompe cualquier supuesta modernidad o vanguardia en los centros culturales públicos, que ante la emergencia climática, no solo no van a medir sus huellas de carbono sino que van a replicar los mismos procesos que nos han llevado a esta situación catastrófica medioambiental, que tiene profundas implicaciones para la sociedad, economía y salubridad de la ciudadanía. El cambio climático presenta graves riesgos a corto plazo para la seguridad alimentaria global, y en vez de la Cultura proponer soluciones, censura algunas de las pocas iniciativas que proponen soluciones reales y pro-activas, sin renunciar a una calidad estética y sensible.
Es profundamente desgarrador que centros de arte, centros de artes escénicas o centros coreográficos censuren una danza entre personas y plantas, entre artistas y arboles, esta situación sirve como ejemplo aclaratorio de la necrosis cultural e institucional que se vive en España a principios del siglo XXI, y sirve como ejemplo de como los necropolíticos y necrogestores actúan públicamente con los recursos de tod@s, ocupando de facto las instituciones públicas y convirtiéndolas en centros donde torturar a artistas sensibles, a los que van a elogiar para luego censurar.